Hay cosas que nunca llegaré a comprender. No creo en la visión de blanco y negro, no creo en la defensa numantina de las posturas, no creo estar en posesión de la verdad sólo porque sea mi opinión. Por eso me molesta tanto hablar de ciertos temas con la gente. Por eso me molesta cuando alguien pontifica cuando habla, diciendo que respeta todas las opiniones cuando realmente no lo hace y no acepta que ni siquiera dejes entrever que puede que esté equivocado. O directamente insulta y descalifica a todo el que no está con su opinión. Pero siempre “respetando todas las opiniones”. A veces tu jefe quiere imponerte un trabajo que no estás obligado a hacer, pero que has hecho cuando lo ha pedido hasta ahora sin rechistar. Pero resulta que esta vez no te viene bien, que tienes cosas que hacer en tu día libre que debieras utilizar para ese trabajo. Y en el colmo del cinismo te dice: “Todos comemos de esto”. Aunque él si que vaya a disfrutar de ese día libre y el que vayas a pringar seas tú. Aunque él no venga a trabajar días que le toca porque se ha ido de borrachera la noche anterior. Pero debe de ser que para él no sirve esa frase. O igual es que la manera de sacar adelante la empresa por su parte es ésa. Y la tuya es otra distinta, es hacer horas extras gratis o no poder disponer del día de asuntos propios porque aunque lo ponga en el convenio “para vosotros no cuenta”.
Sí, últimamente ando bastante cansado de todo y aunque me gustara el final de “Lost” y vibrara viendo acabar el último día de Jack Bauer me quedan pocas ganas de nada. Y lo último que he escrito es largo y triste por lo que se queda guardando el sueño de los justos aunque alguien haya dicho cosas bonitas (e inmerecidas) sobre ello. Quizás algún día me saldrán cosas alegres.
