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miércoles, 17 de agosto de 2011

Mi vida sin mí

Cumplo doce noches sin dormir con un mínimo de calidad. Estoy cercano a la desesperación, como hace un tiempo no me ocurría. Anoche ni siquiera el somnífero me hizo efecto. Llevo unos días fuera, totalmente fuera. Fuera de la realidad, fuera de la vida.
¿Cómo sería "mi vida sin mí"? Pregunta que me da vueltas por la cabeza, cada vez con más insistencia. No creo que cambiara mucho. No creo que cambiara nada. Esto no es una película dónde la gente te echa de menos y siente el hecho de que no estés, y recuerda los buenos momentos que puedan haber pasado contigo. Esto es la vida, mi vida, vacía, con gente alrededor, pero no sé si con gente que me echaría de menos si no estuviera.
A veces pienso que habría que probar a que la vida estuviera sin mí, pero rápidamente, en esos momentos, me asalta la mente la frase del gran Andrés Montes: "porque la vida puede ser maravillosa". Y aún confío en que alguna vez lo sea de verdad. Aunque lo dude. Aunque conforme me voy haciendo mayor sepa que solo es una frase de un genio. Porque las vidas maravillosas siempre son las de los otros. Mi vida solo aporta soledad y un corazón vacío. Pero alguna vez me acostumbraré a mi soledad y a mi corazón vacío. No quedará otro remedio. Aunque ahora no crea que eso pueda ser posible.

domingo, 7 de marzo de 2010

La vida secreta de las palabras

Anoche hice algo extraño últimamente: me quedé en casa. Podría explicar mil y una razones, pero sería darle vueltas a algo para lo que no tengo una explicación coherente. Por lo tanto, no voy a hacerlo.
Me quedé viendo una película. Me quedé viendo "La vida secreta de las palabras" de Isabel Coixet. Ni que decir tiene que "Mi vida sin mí" me había golpeado profundamente hace unos años, cuando la vi, pero creo que no estaba preparado para otra sesión ¿parecida?. La película es íntima, personal, silenciosa, pensativa. Hasta que te rompe, te destroza, te desgarra por dentro en esa escena central. En esa conversación entre una excelsa Sarah Polley y Tim Robbins. Fue como una patada en el estómago y tuve que parar. Tuve que usar la tecla de Pause y asimilar todo lo que me acababan de contar, lo que acababa de descubrir, lo que me acababa de transmitir Hannah, cómo lo había hecho.
Y me di cuenta de que Isabel Coixet lo había vuelto a hacer. Había conseguido meterme en la cabeza una historia, un sentimiento, y me di cuenta de que no se me iba a ir de la cabeza nunca. Que siempre voy a recordar la historia de Hannah y Josef. Igual que la historia de Ann, la protagonista de "Mi vida sin mi". Me di cuenta de que cada vez que piense que mi vida no merece la pena recordaré a estas dos mujeres y me daré cuenta de que siempre hay alguien que ha estado peor que yo y ha salido adelante.
Y aunque todo éso puede parecer una chorrada, no viene mal que nos lo recuerden de vez en cuando. Sobre todo en noches oscuras en las que no sale la luna...