El Club de los poetas muertos - ¿Algo más hay que decir? ¿A quién no le ha apetecido subirse encima de la butaca del cine o del sofá cuando veía el final de la película? La película marcó a toda mi generación, que conocimos el significado y el valor del “Carpe Diem”. Pero es que ese final…
Antes del atardecer – A lo largo de la película nos vamos introduciendo cada vez más en los pensamientos y en los sentimientos de dos ¿antiguos? enamorados que se reencuentran nueve años después. Hasta que van a la casa de ella y canta un vals y ponen un disco de Nina Simone…
Casablanca – Porque sí. Y punto. Porque el paseo entre la niebla de Claude Rains y Humphrey Bogart es simplemente el mejor broche final posible para una película maravillosa de principio a fin. ¿Alguien ha visto a una mujer más guapa que la Ingrid Bergman de Casablanca? “Louie, I think that´s the beginning of a beautiful friendship”.
Mi vida sin mí – Ese fundido en blanco, porque no es una desgracia, es la celebración de la vida. Que hartada de llorar con esta película y que maravillosa lección de vida. Y ese fundido en blanco…
Lost in translation – Una estancia en Tokyo dónde ¿no pasa nada? Nada, simplemente dos personas incompatibles forjan una amistad inolvidable mientras se encuentran en lo más parecido a Marte que puede haber para un occidental. "Solamente" éso. Y acaba todo en una calle comercial de Tokyo, con un susurro, un abrazo, un gesto evocador…
Y sí, me dejaría muchas en el tintero: Persiguiendo a Amy, Sospechosos habituales, El halcón maltés, Los amantes del Círculo Polar,..., pero estas cinco son las que elijo en esta época de mi vida. Igual dentro de tres años elijo otras... o no.





