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miércoles, 5 de enero de 2011

Noche de Reyes

Queridos Reyes Magos:
Me imagino que la carta que os escribí el año pasado debí enviarla al negociado equivocado, o, quizás, se perdió por el camino, porque he vivido en un pequeño desastre a lo largo de doce meses. Pese a eso, nunca pierdo la esperanza en vuestra existencia, y por ello este nuevo año que ha llegado os quiero hacer llegar esta misiva con todo aquello que quiero que me deis para este año.
Sigo sin pedir de nuevo el barco pirata de Playmobil, y es que no quiero que la gente me mire con cara rara, aunque ahora que no nos oye nadie no negaré que es uno de los juguetes que más echo de menos de mi infancia. Realmente ahora me centro en otras cosas. Ya sé que es complicado que vosotros hagáis algo, pero por si acaso os lo pido. Quiero dormir como las personas normales. Vale que posiblemente va a acabar siendo culpa de mi cabeza, que no termina de funcionar nada bien, que le da muchas vueltas a todas y cada una de las cosas que me suceden, pero tiene que haber algo más. Porque yo siempre le he dado cien vueltas a todo cuando me metía en la cama y siempre he dormido como un lirón.
Quiero que mi rodilla reaccione de una vez. Porque llevo ya 14 meses dolorido y da igual que la utilice, que no lo haga, que haga deporte, que no lo haga, que la doble, que la deje estirada; el caso es que conforme avanza el día el dolor aumenta y llego a la noche muy cascado.
Pero no os creáis que todo son desaguisados que quiero que solucionéis. Que no, que también quiero que me mantengáis lo bueno que me ha traído este año. Que yo soy mucho de quejarme de todo, pero este año también ha dado alguna cosa buena. Me ha traído las mejores vacaciones de mi vida, con tres viajes casi perfectos, dos a lugares que no conocía y otro a mi amada París. Me ha traído nuevas amistades y reforzamiento de otras que creía perdidas. Me ha traído un año más de vida, que al final es lo mejor que podía pasar y el regalo más maravilloso que me podíais dar. Así que todo éso quiero que me lo volváis a regalar, aunque os agradecería que no os olvidarais de las quejas que encabezan la carta.
Espero que tengáis sitio en vuestros camellos para estas cosas que humildemente os pido, así como también os agradecería que trajerais a aquellos que me rodean, los de cerca y los de lejos, ellos y ellas, todo aquello que haga su vida todavía mejor de lo que ya es. Y ante todo quiero deciros, que por mucho que me queje, gracias por regalarme todos los años un año más de vida. De todo corazón.
Un abrazo desde el Ebro de uno de vuestros más firmes creyentes,

martes, 5 de enero de 2010

Noche de Reyes

Queridos Reyes Magos:
Otro año más (y ya van unos cuantos) os escribo esta carta para pediros lo que deseo que me traigáis este año. Recuerdo pocos años en los que hayáis traído lo que os pedía, pero oye, la ilusión es lo último que se pierde, y de éso todavía me queda. Sé que mi querida madre, que todavía disfruta con estas cosas me llenará de regalos, que consideraré totalmente inservibles en su 95 %, pero que intentaré sonreír y poner la mejor cara de la que sea capaz (si he conseguido dormir algo, claro). Creo que todavía no se ha dado cuenta de que con un libro o una frikada soy el tío más feliz del mundo.
Pero bueno, con vosotros va la carta de verdad, porque estoy en una edad que ya no quiero el Exin Basket ni el barco pirata de Playmobil, realmente ya no quiero nada material, aquello ya pasó. Y es que este último año ha sido un poco muy extraño. Mirándolo fríamente alguien podría decir que ha sido un Annus Horribilis. Nada ha salido como yo quería y he ido de tropiezo en tropiezo y con una salud renqueante como hacía mucho que no me pasaba. Pero el alma, el corazón me dice otra cosa. Porque he sentido rejuvenecer. Bien es verdad que las cosas no han terminado de salir, desde el fallido viaje a Noruega hasta el "fracaso" en la conquista de mi niña, pasando por cinco días terribles en Berlín o el agravamiento de mi insomnio. Pero he tenido ganas de hacer cosas y las he hecho. He estado en Berlín, Milán, Barcelona, en los Pirineos y en Londres. He pasado unas noches de fiesta inolvidables con mi niña, con Emma, con el informático o con Txepho. He hecho salidas de fin de semana con mi gente. En fin, he intentado vivir la vida, sacarle todo el jugo, disfrutar el momento y no anquilosarme encerrado en casa como hacía hasta no mucho tiempo atrás.
Pero todo ésto es pasado y ha llegado la hora de mirar al presente y de reojo al futuro. Y lo primero que os pido es que mis rodillas terminen de arreglarse de una vez. Tras seis semanas de dolores, ahora llevo dos semanas de baja y no mejoran. Lo último que me dice el médico es que puede que tenga afectado el menisco, pero hasta que no consiga que me hagan la resonancia de una vez... Y yo mientras no sé si estoy más agobiado por no saber qué es lo que pasa exactamente o por llevar ya casi dos semanas encerrado en casa sin tomar unas cervezas con los amigos, sin reírme con mis compañeros de trabajo (y éso que me llaman de vez en cuando para interesarse todos aquellos y aquellas en los que creo...) o sin ir a mi librería de cabecera a ver que puedo pillar para añadir al montón de pendientes. Y también os quiero pedir que éso nuevo que ha salido y que me van a mirar sólo sea una tontería sin importancia. Y no voy a nombrarlo hasta que pase todo porque estoy empezando a agobiarme y emparanoiarme (¡vaya palabro!) con el tema. Y si a todo ésto le añadís acabar con mi insomnio y que deje de perder peso sin razón aparente ya vais a conseguir dejarme como nuevo.
Y quiero un corazón nuevo. Quiero que me traigáis la capacidad de ilusionarme con alguien de nuevo. Ella me ha dejado muy tocado. Me convencieron (y creí) de que todo estaba tan cerca, tan al alcance de mi mano, que el despertar fue cruel. La bofetada fue brutal y me ha costado levantarme de nuevo (y a veces creo que no me he recuperado del todo). Hay muchos momentos donde tengo la sensación de que se ha escapado el tren de mi vida, pero vivo en una ciudad que es nudo de comunicaciones y trenes pasan muchos cada día (y muchos AVE). Cuando estoy de buenas sé que esa oportunidad, esa ventanita se va a volver a abrir, así que sólo queda vivir para esperarla. Pero si vosotros tres me echáis una mano os lo agradecería ;-) Como el refranero es sabio, intentaré aplicar aquello de "clavo quita a otro clavo", pero sin obsesionarme.
Y para finalizar, para mis lectores, me gustaría que les traigáis lo que quieran. Ellos y ellas son también compañeros en esta aventura (aunque no lo sepan) y leyéndolos aquí o en sus blogs me hacen pasar muy buenos ratos. Son unos cuantos, no voy a nombrarlos porque me dejaré a alguno y no quiero enfadarlos.
En fin, feliz noche de reyes a todos y a ver si mañana o dentro de una semana o un mes tenemos todos aquello que os hemos pedido.
Un abrazo de uno que no se cree del todo éso de que los Reyes sois los padres...