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martes, 6 de diciembre de 2011

101 dálmatas

101 veces. 101 momentos. 101 pensamientos. 101 sentimientos. 101 son las entradas que posee este blog hasta este momento. Sé que he abierto mi corazón de manera excesiva, casi pornográfica en múltiples ocasiones. Sé que leyendo este blog la imagen que trasmito de mi es la de una persona depresiva, peligrosa, molesta, quejica. y quizás es que realmente soy así. ¿Quién sabe?

Este blog se podría haber llamado "Diario de un incompetente social", pero simplemente es "Todo en la vida es cine". Este blog podría contar todas las cosas buenas que me pasan en la vida, pero solo cuenta mis peores momentos. Este blog es simplemente una manera de dar rienda suelta a mis ansias de escribir, aunque sea desnudando mi intimidad ante un montón de desconocidos.

Este blog ha tenido altos... y bajos, muy bajos. Este blog es una manera de creer en que el amor existe, aunque el propio blog lo niegue. Este blog es una manera de decir al mundo cuánto quise a muchas mujeres... aunque ellas no me quisieran. Este blog es una manera de ver pasar la vida y reflexionar sobre ella. Este blog es una manera de dejar constancia de los errores que uno comete... y de dejar constancia de que uno los vuelve a cometer constantemente.

Este blog me ha permitido conocer a gente maravillosa que en circunstancias normales nunca hubiera conocido. Algo es algo.

Este blog, en definitiva, es la parte depresiva de mi vida, que, aunque no lo parezca, no es la mayoría de ella... Creo ;-)

Gracias si leíste alguna de las 101 entradas. Muchas gracias si leíste varias. Un lo siento si te has leído la mayoría. Mientras tenga ganas de escribir y desahogarme, aquí seguiremos.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Mis problemas con las mujeres

El martes salía del trabajo como un día más. La idea era pasarme la tarde vaciando mi carpeta de capítulos por ver, pero todo dio un vuelco. Cuando dejaba al informático en su casa, me dijo que subiera a tomar una cerveza. Y lo hice, y se nos hizo muy tarde.

Por primera vez en mucho tiempo hablé (y habló) de todo. Hacía mucho que no hablaba tan claramente de muchas cosas. Le hablé de esa primera chica de abril hace tantos años; le hablé de B, mi niña barcelonesa; le hablé de la chica de los rizos; en fin, le hablé de Amy (que es la tercera de nuestra banda, pero me sorprendió ver que desconocía la mayoría de lo que (no) pasó).

Luego lo pensé, y me pareció un poco triste que mi vida se pudiera resumir en cuatro mujeres. Para lo bueno y para lo malo, cada una a distintos niveles, pero cada una de ellas marcó una nueva etapa en mi vida. Alguna me tuvo profundamente enganchado, otras fueron solo gente que sobresalía sobre las demás, pero todas se han quedado guardadas en mi corazoncito como parte de las imágenes que pasaran por mi mente cuando me toque dejar este mundo.

Hay algunas mujeres que siguen siendo parte muy importante de mi vida, a las que echo de menos muchas veces y con las que me gustaría estar más en contacto de lo que estoy, pero, no sé, esas cuatro… esas cuatro tuvieron algo, aparecieron en mi vida en el momento justo. Quizás esté habiendo una quinta, pero eso el tiempo se encargará de confirmar lo que parece.

Y por si no ha quedado claro, no, no estuve enamorado de las cuatro, ni mucho menos. De alguna sí, pero no de todas. Simplemente son personas que marcaron mi vida, lo que al final es mucho más importante que el amor. Por alguna de ellas daría mucho más que por alguna persona de la que creí estar “enamorado”.

martes, 20 de abril de 2010

20 de Abril

Y otro año más es 20 de abril. Como cantaban los Celtas Cortos. Y otro año más, cuando llega esta fecha me acuerdo de aquella persona que me subyugó hace tantos años. Y otro año más me acuerdo con cariño de ella pese a todo lo mal que lo pasé y me lo hizo pasar.
Porque igual que he superado lo de Amy (antes conocida en este blog como mi niña hasta que una persona me dijo que no la volviera a llamar así por mi bien) superé aquello, y ahora sólo me quedan los buenos recuerdos de aquellas noches en Povazska Bystrica o Tabor, de esos paseos por Praga o esa sonrisa tonta con la que salgo en la mayoría de las fotos de ese viaje.
Porque sí, pasé de la infancia a la adolescencia en aquellos diez días y pese a que en su momento me arrepentí, ahora sé que fue lo mejor que me pudo pasar a esa edad. Fue la mejor manera de darme cuenta de que la vida era otra cosa distinta de la que creíamos de críos. Ahora me queda que a ella le tengo que agradecer muchas cosas, aunque en aquel tiempo no pensara lo mismo.
Y hoy, como siempre, he escuchado el 20 de Abril sonando en mi iPod...

domingo, 4 de abril de 2010

La Rompida de Calanda y Don Luis Buñuel

Existe una zona olvidada por todos dentro de esta tierra aragonesa que es la provincia de Teruel. Y dentro de esta provincia se encuentra la comarca más maravillosa que uno se pueda encontrar, el Matarranya. Cuna de mi familia paterna y lugar de largos veranos en mi infancia. Y al lado de esa comarca se encuentra otra, el Bajo Aragón. Y en este se encuentra el pueblo de Calanda, conocido mundialmente por ser la cuna de uno de los más grandes directores de cine que ha dado el mundo: Don Luis Buñuel.
Es una comarca de tambores. La Semana Santa se celebra con el toque del tambor y tiene su punto culminante en el acto de "Romper la Hora". En todos los pueblos de la comarca se hace el Jueves Santo a las doce de la noche. Calanda es especial. Calanda lo hace el Viernes Santo al mediodía. Y este viernes me acerqué de nuevo, porque hacía ya muchos años que no iba.
Y el momento sigue siendo mágico. En una plaza del pueblo abarrotada, cuando quedan dos minutos para el mediodía se hace el silencio. No se oye ni una mosca. Y cuando la torre del iglesia empieza a tocar las campanadas, de repente, se rompe el silencio con todos los tambores sonando al unísono tal y como seguirán haciéndolo hasta las dos de la tarde del día siguiente.


Y difícilmente se puede explicar con palabras los sentimientos que le recorren a uno cuando se produce la Rompida. La emoción te embarga y la carne se pone "de gallina". El corazón se sobrecoge y te das cuenta de que estás viviendo un momento mágico, algo inolvidable. Y aunque ya lo hayas vivido muchas veces, cada vez que presencias como rompen la hora, los sentimientos son los mismos. Y da igual que seas religioso o no. Ésto no va de éso. Buñuel era un ateo confeso, pero llevó los tambores de su pueblo por todo el mundo, llegando a introducir su sonido en alguna de sus películas. Porque la Rompida trasciende la religiosidad, es, simplemente una forma de vida.


Y de éso te das cuenta cuando ves a niños que casi no se tienen en pie tocando su tambor, a chicas que casi no puede con su bombo tocando con emoción, a ancianos que esperan ese día y hacen un esfuerzo para seguir tocando su tambor. Y te das cuenta cuando ves los nudillos ensangrentados por el roce con el bombo, y como todos ellos tienen sobre la piel las manchas de sangre seca de las Rompidas de otros años.


Y sabes que estás en un sitio especial en un momento especial. Y te vas de Calanda sabiendo que más pronto que tarde volverás otro Viernes Santo a sentir como todo el pueblo unido rompe la hora. Y sé que tú, mi futura, vendrás un día conmigo a verlo y a emocionarnos juntos.



Las fotos son mías, de la Rompida de este año. El vídeo, no, de éso me ha proveído en YouTube el usuario Pacotto.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Tienes un e-mail

Todo ha empezado por esta entrada de Irene Jansen.
No sabría decir por qué empecé a escribir este blog. Según he rastreado la primera entrada es de Abril de 2006 y era en esta otra dirección. No escribía casi nada, porque no había nada que me inspirara especialmente, y paré en Octubre de 2007. Me olvidé de todo ésto hasta que en Noviembre de 2008 sentí la necesidad de escribir. La cuestión es que aquí digo todo lo que no sé decir en palabra. De la gente que me conoce, tan sólo mi hermanico, Satrian, Caos, el Marqués y Txepho saben de la existencia de este blog (y son tantos años que ya están curados de espantos). Y creo que es mejor así. En este blog se han dicho, se dicen y se dirán muchas cosas sobre gente que comparte mi vida, sobre gente que conozco o sobre gente que quiero un montón que seguro que no se interpretarían bien por ninguno de los afectados.
Hubo un tiempo, cuando estaba loco perdido por ella en el que medité seriamente darle la dirección y que leyera. Afortunadamente no lo hice, porque leer todo lo que escribo le hubiera dejado en una situación más incómoda de la que estamos. Imagino un día: "Hola, ¿qué tal?. Ya leí ayer que estás "enamorado" de alguien igualita a mi y yo no sabía nada". Y mi cara roja como un tomate y sin saber dónde esconderme. Porque una cosa es que no sea tonta y mi comportamiento de niño pequeño con ella lo haga evidente y otra es decírselo a la cara para que "me la partan". Por no decir lo que pasaría si leyera todo ésto Emma, el informático o una sola persona de mi trabajo... Además, en definitiva, tan sólo escribo para dar rienda suelta en palabras a lo que no soy capaz de expresar de viva voz. Y si no soy capaz... por algo será. Posiblemente porque es una mala idea decirlo.
Por éso quiero agradeceros a todos los desconocidos (algunos casi ya "íntimos") que entráis por aquí y opináis sobre lo que leéis o dais consejos sinceros, porque de verdad que se agradecen mucho. Y muchos de ellos sirven para mucho, aunque sólo sea para dar la vuelta a los momentos de bajón.
Y como me estoy poniendo más ñoño todavía que la película que titula esta entrada (que, por cierto, no me gusta) voy a cortar aquí otra entrada caótica y deslabazada. Soy así, es lo que hay.