martes, 28 de agosto de 2012

Sueño de una noche de verano

Era una tarde-noche cualquiera de verano. Habían quedado todos para ir a tomar unas copas al bar de toda la vida. Estaban todos ellos, pero él había decidido ir porque ella también se unía. Ygerne era el objeto secreto de su deseo desde hacía muchos años. Tenía una debilidad por ella desde el lejano día en que la conoció, y esa debilidad se había convertido en atracción hacía ya un tiempo. Pero nunca se había atrevido, nunca se había acercado, nunca le había ni siquiera insinuado lo que sentía por ella.
Aquella tarde-noche no era diferente a las demás. Dentro del grupo iban los dos juntos, charlando y riendo, rememorando viejos tiempos y viejas historias. Ygerne contaba historias de juventud, de sus relaciones esporádicas con ellos y ellas en noches de música y alcohol. Juan, sin embargo, no podía dejar de mirar sus verdes ojos e imaginar que una de esas relaciones la tenía con él.
Entraron en el bar y se colocaron en el sitio de costumbre, cerca de las escaleras que conducían al primer piso dónde ellos y ellas buscaban intimidad para sus relaciones. Ygerne comenzó a bailar como siempre, jugando con unos y otros, despertando los instintos de todas las personas que le rodeaban. Ella era feliz así y Juan había aprendido a no molestar cuando entraba en ese trance.
Pero siempre había algo que rompía ese encantamiento. Aquel día se había unido a ellos el hermano de David, su mejor amigo, que rápidamente entró en el juego de ella y comenzaron a bailar. El juego comenzó a subir de tono y poco después la cogió de la mano y se subieron al piso de arriba. Juan sintió su corazón romper, aunque no era la primera vez y ya se estaba acostumbrando a esa sensación. David le puso la mano sobre los hombros, consciente de la situación, pero Juan hizo un gesto de que ya no importaba.
Pero de repente vio bajar a él, acompañado de otra chica. “Mierda, su ex”, oyó a David. Juan se quedó sorprendido y poco después bajó una Ygerne descompuesta, corriendo, llorando, que salió rápidamente del bar. Juan no se lo pensó dos veces y corrió tras ella. La cogió de los brazos en la puerta, pero ella empezó a golpearle, enrabietada, chillando, diciendo muchas cosas. “Sois todos unos cerdos, sois unos mierdas, os odio”. “Tranquila, preciosa, tranquila, desahógate, estoy aquí para eso”, le decía Juan intentando tranquilizarla. “Tú eres el peor”, le espetó de repente, “eres el primero que no me hace caso”.
“¿Qué me estás diciendo? Te quiero más que a nada en el mundo, estoy loco por ti desde hace muchos años y tengo un miedo atroz a decirte nada porque eres demasiado importante para mí como para asumir un rechazo. Te quiero y me resulta terrible que me eches en cara eso”. Soltó esa parrafada sin darse cuenta, sin pensarlo, y cuando quiso parar ya era demasiado tarde. “Perdón, no debería haber dicho esto…”, acertó a decir.
Ygerne levantó la cabeza y se le quedó mirando con sus grandes ojos verdes. No dijo nada, había perdido toda su locuacidad. Y cuando Juan se esperaba un desprecio, se abrazó a él y escondió su cara contra su pecho. “¿Por qué has tardado tanto?”, acertó a decir entre lágrimas. Juan dudó sobre qué tenía que hacer, pero cuando ella levantó la cabeza para mirarle a los ojos supo que era el momento. Y simplemente, la besó.
“Por fin una noche en mi vida que merece la pena”, concluyó ella.

lunes, 20 de agosto de 2012

lunes, 23 de julio de 2012

Un abrazo

Un abrazo. Un arrebato. No pudo evitarlo. Cuando ella apareció en su casa con aquellos cuadros. Siempre habían bromeado con que le tenía que regalar algo para su nueva casa, pero nunca pensó.
Nunca pensó que ella perdiera parte de su tiempo en hacerle esos cuadros. Mientras las lágrimas empezaban a resbalar por sus mejillas la abrazó. Ella correspondió el abrazo. Quedaron así, unidos durante unos segundos, él no podía evitar que las lágrimas terminaran de escaparse.
Se separaron. Ella le miró y se fue. Tenía prisa, solo había pasado para dejarle los cuadros. Él quedó sentado en el vestíbulo de su casa observando aquellos cuadros que ayudaban a llenar una casa sin alma. Siguió llorando, ahora sin tener que ocultarse, solo, como estaba condenado a quedarse. Pensó en ella, que ahora se iría con él. ¿Por qué? ¿Por qué se comportó como un imbécil cuando la tuvo entre sus brazos? ¿Por qué nunca intentaron saber qué había pasado?
Ahora no había salida y sentía que su amistad le dolía más que si le apalearan. Tenía que pedirle que se olvidara de él. Que no le llamara. Que no le buscara. Que se olvidara de su existencia. Pero no tenía valor, porque en el fondo no creía que fuera capaz de no volver a verla. Por todo eso lloraba. Pero sobre todo lloraba porque esos cuadros eran el más maravilloso gesto de amistad que había recibido nunca. Y se sintió muy triste. Sintió que su vida no merecía la pena.

martes, 15 de mayo de 2012

Nunca me han besado

Dicen los más ancianos de la tribu, aquellos que llevan la voz cantante cuando nos reunimos en torno a la hoguera que nunca has besado hasta que besas a quién está dentro de tu corazón. Me imagino que moriré sin saber si eso es verdad o es solo uno de los mitos que nos hacen creer que este mundo es mejor de lo que parece.

miércoles, 25 de abril de 2012

La vida de nadie

Pues a mi me parece extraño que, después de tres años conociéndonos y compartiendo muchas cosas, varios días seguidos me eche en cara cosas de mi caracter que nunca han sido ocultadas y que son evidentes.
Y no me vale que después de eso vaya evitando la conversación y cuando le llame por teléfono lo solvente todo con un "no te ralles" y me cuelgue porque tiene prisa.
No le entiendo. Y como no le entiendo, no sé qué hacer. El sino de mi vida.

jueves, 2 de febrero de 2012

My way

Lo que más le dolía de su vida no era que aquello no hubiera funcionado. Lo que más le dolía era que nunca fue capaz de preguntarle por qué no había funcionado.
En una mano el móvil con su número marcado. En la otra su foto. ¿Para qué llamarla ahora? Saltó y el dolor desapareció para siempre.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Wishlist Fnac 2012

Me entero a través de un email que la FNAC nos invita a aquellos que tenemos un blog desde antes del 1 de Julio de este año a hacer una "wishlist", es decir, una lista de deseos. Y no solo eso, si no que todas las wishlist entran en un sorteo y ¡al ganador le regalan un cheque regalo por valor de 2012€!
Como el concurso es muy fácil y se basa en que la lista no supere los 2012 € entre todos los productos,  y tengo una casa que llenar de cachivaches, aquí va mi lista, corta pero intensa.


Samsung UE46D5500 LED 46" Full HD Ultraslim – 759.05 €
PS3 320 Gb + Batman Arkham City – 299.95 €
Apple iPad 2 con WiFi 16 GB color negro – 464 €
Apple iPod Touch 32 GB 4G – 289 €
Nintendo 3DS Azul Aqua + Funda Oficial – 169.95 €

Total : 1981.95 €


Si os animáis a participar, mucha suerte, pero espero que el premio me lo lleve yo... y si alguno me quiere regalar uno de los productos de la lista, que sepa que el regalo será bienvenido :-)


Por cierto, Feliz Navidad y Próspero Año a todos!!!

martes, 6 de diciembre de 2011

101 dálmatas

101 veces. 101 momentos. 101 pensamientos. 101 sentimientos. 101 son las entradas que posee este blog hasta este momento. Sé que he abierto mi corazón de manera excesiva, casi pornográfica en múltiples ocasiones. Sé que leyendo este blog la imagen que trasmito de mi es la de una persona depresiva, peligrosa, molesta, quejica. y quizás es que realmente soy así. ¿Quién sabe?

Este blog se podría haber llamado "Diario de un incompetente social", pero simplemente es "Todo en la vida es cine". Este blog podría contar todas las cosas buenas que me pasan en la vida, pero solo cuenta mis peores momentos. Este blog es simplemente una manera de dar rienda suelta a mis ansias de escribir, aunque sea desnudando mi intimidad ante un montón de desconocidos.

Este blog ha tenido altos... y bajos, muy bajos. Este blog es una manera de creer en que el amor existe, aunque el propio blog lo niegue. Este blog es una manera de decir al mundo cuánto quise a muchas mujeres... aunque ellas no me quisieran. Este blog es una manera de ver pasar la vida y reflexionar sobre ella. Este blog es una manera de dejar constancia de los errores que uno comete... y de dejar constancia de que uno los vuelve a cometer constantemente.

Este blog me ha permitido conocer a gente maravillosa que en circunstancias normales nunca hubiera conocido. Algo es algo.

Este blog, en definitiva, es la parte depresiva de mi vida, que, aunque no lo parezca, no es la mayoría de ella... Creo ;-)

Gracias si leíste alguna de las 101 entradas. Muchas gracias si leíste varias. Un lo siento si te has leído la mayoría. Mientras tenga ganas de escribir y desahogarme, aquí seguiremos.

martes, 29 de noviembre de 2011

Garabatos de fuego

En los meses sombríos centelleaba mi vida
solo cuando hacía el amor contigo.

Como el cocuyo se enciende y apaga, se enciende y apaga
– uno puede seguir su camino de a ráfagas
en la oscuridad de la noche, entre los olivos.

En los meses sombríos el alma estuvo hundida
y sin vida
pero el cuerpo iba derecho a ti.

Mugía el cielo nocturno.
Nosotros ordenábamos a escondidas el cosmos y
sobrevivíamos.

Tomas Tranströmer
 

lunes, 21 de noviembre de 2011

Election

Este domingo pude "disfrutar" de formar parte de la fiesta de la democracia (no puede haber un nombre más desafortunado ni idiota para el tema, pero en fin de eso no va esto). No entro ni salgo en los resultados que hubo, porque no es tema de este blog. Yo tengo mis ideas y tengo una opinión y un sentimiento sobre los resultados del domingo, pero no he venido a hablar de ello ni lo voy a hacer. Más que nada voy a contar mi experiencia y hablar de unas cuantas cosas que me parecen incomprensibles a estas alturas.
Primero decir que tuve la inmensa suerte de tener dos compañeras de mesa súper agradables y que lograron que las casi quince horas que estuvimos allí se hicieran más llevaderas. No paramos de bromear y reirnos, la gente alucinaba del cachondeo que nos traíamos, pero es que como les decíamos, ya que había que estar, por lo menos con una sonrisa. Mª Ángeles y Pilar, fue un placer.

Lo que más me llamó la atención de todo el proceso es la profunda desinformación en la que nos tienen desde que nos nombran. Te entregan un librito que no dice prácticamente nada y te sueltan a los pies de los caballos, ya que cuando llegas al colegio solo hay dos policias que se encargan de la seguridad y no tienen idea de más y un funcionario que tiene la misma idea que tú sobre las cosas: ninguna. Tan solo tienes un número de teléfono que comunica continuamente para si tienes alguna duda. Así que hablas con tus compañeros y al final acabais tomando decisiones basándoos en el sentido común, aunque no tengas claro si son legales o no. Durante todo el día será lo mismo. Apáñatelas como puedas y todo se acaba convirtiendo en un rosario de charlas con los miembros de las otras mesas a ver como hacen ellos las cosas y a rezar para no liarla.

De todas maneras, lo más sangrante de todo para mi es lo antediluviano de todo el sistema. Me parece alucinante e inadmisible que a las alturas a las que estamos todo siga funcionando con papel y boli. No puede ser que en la era de la tecnología el sistema de votación y recuento siga teniendo la hoja de papel como la base de todo y la única solución sea sacar copias y copias escritas a mano de todo. ¿Me puede explicar alguien para qué queremos un DNI electrónico, por poner un ejemplo? ¿Tan difícil es tener unas máquinas en los colegios electorales en las cuales el elector introduzca su DNI, se le identifique y ejerza su derecho al voto? Y no, no estoy hablando de ciencia ficción. Por poner un ejemplo, en el aeropuerto de Barajas puedes pasar el control aduanero con un DNI en unas máquinas que te identifican y no tienes que hacer la cola en el control. En otros países del mundo ya se realiza el voto de esa manera, muchos de ellos de los que consideramos "menos civilizados" (aunque realmente no lo sean) y, casualidad, la empresa que se dedica a proveer ese sistema en muchos países se llama Indra, que, casualidad, es una empresa semipública española. Creo que sobran los comentarios.
Porque claro, nosotros sabemos cuantos han votado porque los apuntamos, pero no es tan difícil que te descuadre un voto. Por poner un ejemplo, un partido político en mi mesa se llevó más de 300 votos. Como comprendereis, no es muy complicado que contando a mano se transpapele uno. Y claro, si no cuadra, vuelta a contar y chequear hasta que cuadra. Nosotros tuvimos la inmensa suerte de que nos cuadró todo a la primera, pero en las mesas de al lado se estaban volviendo totalmente locos por uno o dos votos.
Y podemos hablar de la cantidad de papel que se malgasta durante el día. Entre papeletas de votos, sobres y la cantidad de veces que tenemos que rellenar los mismos datos por cuadruplicado, quintuplicado... En serio, es de locos y no tiene ningún sentido.

Y ya no me voy a meter en el tema del sistema. un sistema que permite que un partido política no tenga representación parlamentaria con el apoyo de más de 200000 españoles y sí la tenga otro apoyado por 45000 se carga directamente el principio democrático de "un hombre, un voto". Pero en eso ya no voy a entrar. Simplemente decir que los dos partidos que han necesitado menos votos por escaño logrado(exceptuando un pequeño partido navarro) han sido los dos mayoritarios, no los nacionalistas. Que no os vendan la moto.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Mis problemas con las mujeres

El martes salía del trabajo como un día más. La idea era pasarme la tarde vaciando mi carpeta de capítulos por ver, pero todo dio un vuelco. Cuando dejaba al informático en su casa, me dijo que subiera a tomar una cerveza. Y lo hice, y se nos hizo muy tarde.

Por primera vez en mucho tiempo hablé (y habló) de todo. Hacía mucho que no hablaba tan claramente de muchas cosas. Le hablé de esa primera chica de abril hace tantos años; le hablé de B, mi niña barcelonesa; le hablé de la chica de los rizos; en fin, le hablé de Amy (que es la tercera de nuestra banda, pero me sorprendió ver que desconocía la mayoría de lo que (no) pasó).

Luego lo pensé, y me pareció un poco triste que mi vida se pudiera resumir en cuatro mujeres. Para lo bueno y para lo malo, cada una a distintos niveles, pero cada una de ellas marcó una nueva etapa en mi vida. Alguna me tuvo profundamente enganchado, otras fueron solo gente que sobresalía sobre las demás, pero todas se han quedado guardadas en mi corazoncito como parte de las imágenes que pasaran por mi mente cuando me toque dejar este mundo.

Hay algunas mujeres que siguen siendo parte muy importante de mi vida, a las que echo de menos muchas veces y con las que me gustaría estar más en contacto de lo que estoy, pero, no sé, esas cuatro… esas cuatro tuvieron algo, aparecieron en mi vida en el momento justo. Quizás esté habiendo una quinta, pero eso el tiempo se encargará de confirmar lo que parece.

Y por si no ha quedado claro, no, no estuve enamorado de las cuatro, ni mucho menos. De alguna sí, pero no de todas. Simplemente son personas que marcaron mi vida, lo que al final es mucho más importante que el amor. Por alguna de ellas daría mucho más que por alguna persona de la que creí estar “enamorado”.

viernes, 7 de octubre de 2011

Uno entre millones

No soy usuario ni fanboy de la manzanita, más allá de un iPod Touch que me ha dado mucha compañía en los peores ratos de mis viajes, pero tipos como él sale uno de entre millones.
Se ha puesto en cien sitios, se ha visto cien veces, pero este discurso que dio en Stanford poco después de recuperarse (milagrosamente) de su primer cáncer es de lo más estimulante que le oído nunca. Quede como homenaje en este humilde blog.
Descanse en paz Steve Jobs, has hecho el mundo un poquito mejor.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Tranquilo majete

La prima de riesgo sube tres puntos, la bolsa se desmorona, la deuda sigue creciendo,... Estas son las grandes preocupaciones de la humanidad.

¿De la humanidad? No, no es verdad. A la mayor parte de la humanidad le importa un carajo todas esas cosas que comienzan este post. A la mayor parte de la humanidad solo le importa encontrar algo de comida con la que alimentarse o con la que alimentar a sus hijos.
Pero a nosotros nos da igual. Nos dicen que en Somalia están muy mal, que hay una gran sequía, que mueren de hambre miles de personas. Pero no nos dicen toda la verdad. No nos dicen por qué esa gente se muere de hambre, por qué no hay comida. No nos dicen que las multinacionales de la alimentación se han apropiado de la mayoría de las tierras que usaban esas personas para sobrevivir mediante la agricultura tradicional. No nos dicen que se ha hecho con la ayuda de nuestros gobiernos, para que nuestros supermercados tiren todavía más comida a la basura de la que ya se tira habitualmente.
No nos dicen que los precios de los alimentos de primera necesidad en los mercados internacionales han subido más de un 60% desde que estalló la crisis en nuestro Primer Mundo. Nadie nos cuenta que se está especulando con los alimentos, provocando que gran parte de la humanidad tenga todavía más complicado acceder a ellos.
Nos hablan de la piratería en Somalia, de lo mala que es esa gente. Pero no nos cuentan que esa gente se ha convertido en piratas porque se ha destruído su forma de supervivencia a partir de la pesca tradicional y se les ha condenado a morir de hambre. Y no les queda otro remedio que venderse a aquellos que verdaderamente se benefician de esa piratería para intentar no acabar como los habitantes del interior. No nos dicen que nuestro primer mundo se ha aprovechado del caos de Somalia para esquilmar los caladeros más ricos del mundo sin tener que pagar nada a nadie.
Nos hablan de que Somalia la controlan unos islamistas muy malos y que bloquean la ayuda humanitaria que generosamente les mandamos. Pero no nos cuentan que esa ayuda ha sido bloqueada en su mayor parte en los últimos tres años por nuestros propios gobiernos dadivosos.

¿En serio es tan importante la prima de riesgo? Como cantaban hace muchos años los Celtas Cortos, "Tranquilo majete en tu sillón".

AVISO: El vídeo es duro, posiblemente muy duro. Pero necesario.



Añado un artículo más que interesante sobre la especulación con los alimentos:
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/hambre/cotiza/Bolsa/elpepusocdmg/20110904elpdmgrep_4/Tes

domingo, 18 de septiembre de 2011

Cuando fuimos los mejores

Campeones de Europa... de nuevo.














No me queda más que añadir...

lunes, 12 de septiembre de 2011

Super 8

De repente una estación de tren fuera de servicio. Un grupo de amigos llega en un coche que conduce ella, la chica guapa, el objeto de deseo de la mayoría de ellos, como todos tuvimos un objeto de deseo común a su edad. Y en esa estación, escenario de rodaje de una escena de una película de zombies comienza todo.
¿Qué comienza? Comienza una vuelta maravillosa al cine que nos vio crecer hace muchos años a una generación. Comienza una película de los 80 rodada en el 2011. Comienzan una serie de aventuras de un grupo de amigos que se encuentran sin tener nada que ver con ella.
Es una película magnífica. Un ritmo que no decae en ningún momento, que nos recuerda por qué nos enamoramos del cine cuando apenas levantábamos un metro del suelo y unos muchachos que viven la aventura que todos soñamos vivir cuando teníamos su edad.
Pero sobre todo lo demás resplandece la figura de Elle Fanning. He tenido que mirar varias veces su fecha de nacimiento porque me resultaba imposible que fuera correcta. ¡13 años! Sí, en serio, solo tiene 13 años. Me resulta increíble que una persona a esa edad sea capaz de transmitir sentimientos de la manera en que lo hace, sea capaz de actuar de la manera en que lo hace. Lo que esta chica consigue en la escena de la estación es algo magistral es algo solo al alcance de algunas actrices bastante mayores que ella. Si solo tiene 13 años... y parece que tenga 20...
En serio, "Super 8" merece mucho la pena y si formas parte de mi generación de treintañeros te hará retrotraerte a momentos que creíste haber olvidado para siempre. A JJ Abrams, simplemente, gracias.

P.D.: No es el tipo de entradas que suelo escribir pero esta película lleva tres semanas dando vueltas en mi cabeza y creo que se merecía un huequito...

domingo, 11 de septiembre de 2011

Castillos en el aire

Quién tiene que entenderlo lo entenderá...

miércoles, 17 de agosto de 2011

Mi vida sin mí

Cumplo doce noches sin dormir con un mínimo de calidad. Estoy cercano a la desesperación, como hace un tiempo no me ocurría. Anoche ni siquiera el somnífero me hizo efecto. Llevo unos días fuera, totalmente fuera. Fuera de la realidad, fuera de la vida.
¿Cómo sería "mi vida sin mí"? Pregunta que me da vueltas por la cabeza, cada vez con más insistencia. No creo que cambiara mucho. No creo que cambiara nada. Esto no es una película dónde la gente te echa de menos y siente el hecho de que no estés, y recuerda los buenos momentos que puedan haber pasado contigo. Esto es la vida, mi vida, vacía, con gente alrededor, pero no sé si con gente que me echaría de menos si no estuviera.
A veces pienso que habría que probar a que la vida estuviera sin mí, pero rápidamente, en esos momentos, me asalta la mente la frase del gran Andrés Montes: "porque la vida puede ser maravillosa". Y aún confío en que alguna vez lo sea de verdad. Aunque lo dude. Aunque conforme me voy haciendo mayor sepa que solo es una frase de un genio. Porque las vidas maravillosas siempre son las de los otros. Mi vida solo aporta soledad y un corazón vacío. Pero alguna vez me acostumbraré a mi soledad y a mi corazón vacío. No quedará otro remedio. Aunque ahora no crea que eso pueda ser posible.

martes, 9 de agosto de 2011

Tacna

Habían quedado en verse para tomar un café. Habían dudado mucho, pero al final aceptaron los dos. Es verdad que eran amigos, pero desde que ocurrió lo que ocurrió entre ellos no se habían vuelto a ver a solas. Salían mucho de fiesta, quedaban para cafetear, e incluso para ir de compras; pero siempre había alguien más aparte de ellos dos. Alguien al que utilizaban como dique de contención, porque, aunque ninguno de los dos lo reconocería nunca, tenían miedo de lo que pudiera pasar dentro de ellos si se quedaban a solas. Todo había resultado tan traumático y doloroso la primera vez que no tenían la más mínima intención de que volviera a nacer ninguna llama.
Pese a eso, aquella tarde quedaron solos por primera vez. El viernes anterior todavía coleaba en la memoria de los dos, pero no había nada que explicar. Nunca había nada que explicar entre ellos dos. Las cosas pasaban y se ocultaban lo más rápido que podían. Porque cuando se juntaban algo pasaba, algo había en el ambiente que no era sano, que no era bueno, y que no podía llevar a nada.

Cuando se saludaron se dieron dos besos como mandan los cánones de la educación, pero lo hicieron con miedo, con mucho miedo, como si no controlaran las fuerzas que podían liberarse con ese beso. Ella pidió su capuccino habitual y él su zumo de naranja, ya que todavía tenía las secuelas del insomnio que había comenzado con toda la historia del pasado.

Se sentaron en la misma mesa que aquella primera vez que quedaron a solas, e igual que aquella primera vez, los dos se quedaron en silencio, mirándose a los ojos, pero sin saber qué decir. Acabaron hablando del trabajo, tema socorrido que les ayudaba a tener que evitar entrar en cosas más profundas y rascar sentimientos sin querer.

Ella estaba nerviosa. Se le notaba en la mirada que había algo que le quemaba por dentro y que tenía que soltar. Él se percató, pero no se atrevió a decírselo, a hacérselo ver, y dejó que la conversación intrascendente fluyera.

Todo termina por salir, así que cuando ella se acabó su café se levantó y le dijo: “Mañana cojo un vuelo a Perú. Me voy de cooperante a un pequeño pueblo. En principio iba dos semanas, pero me voy a quedar más tiempo. Quizás seis meses. Quizás un año. Quizás una vida”. Las lágrimas estaban a punto de aflorar a sus mejillas, pero se controló hasta acabar todo lo que tenía que decir. “No me llames, no me busques, será mejor para los dos. Olvida que existo y busca a alguien que te dé felicidad y no sufrimientos. Hasta siempre”. Se dio la vuelta y dejó que las lágrimas corrieran por sus mejillas.

Él no fue capaz de reaccionar, no fue capaz ni de decir adiós. Hasta mucho tiempo después no fue ni siquiera consciente del significado de esas palabras.

sábado, 6 de agosto de 2011

Déjame

Soy un imbécil. No es algo que sea oculto habitualmente, pero en noches como las de hoy se demuestra más claramente. Soy un imbécil porque no debería pensar en nada mejor que ella y él acabaran juntos. ¿Qué más se podría pedir que dos de mis mejores amigos conformaran una pareja feliz? Pero me duele el alma cuando los veo tontear y me siento como un imbécil porque me duela el alma de esa manera. He llegado a casa machacado, destrozado y dolido. Y encima, sereno.
Ella no es la mujer de mi vida, aunque estuviera convencido de ello, y no sé por qué me empeño en no querer que sea feliz con otra persona. Tuvimos nuestra oportunidad, y la dejamos escapar.
Nunca pensé en que me costaría tanto olvidar a alguien que no llegó a ser prácticamente nada, querer a alguien distinto. Nunca pensé que yo podría llegar a tener celos de un amigo y de ella. Me duele parecer el perro del hortelano, que ni come ni quiere dejar comer.
Me duele tanto ella que pienso que no debería volverla a ver. Pero no tengo la fuerza de voluntad necesaria para tomar esa decisión. Porque cada vez que me sonríe me desarma, y no es la mujer más guapa del mundo, y el 99% de los hombres no se fijarían en ella, pero es posiblemente la mejor persona con la que me he cruzado en la faz de la Tierra y posiblemente la única mujer que ha visto en mi algo más que un amigo o un hombro dónde llorar. Y no me molesta ser eso para muchas de ellas, pero a veces  uno siente la necesidad de ser algo más que un tipo de casi dos metros feo y torpe, que no es capaz de encarar a una mujer y decirle que no quiere ser su amigo, sino que quiere ser algo más.
Y me duele el alma. Me duele el alma de pensar en la posibilidad, que algún día se dará, de que ella esté con otro. Y sí, preferiría que no fuera mi amigo. Aunque en el fondo es lo máximo que uno pueda pedir para aquella que controla su corazón.
Y hoy debería de haberla acompañado a casa, pero no sirvo ni para eso.

lunes, 25 de julio de 2011

Anoche estuvo aquí

Me contaron que una chica que conocí hace ya algunos años está embarazada. No me sorprende por el hecho en sí. Es una chica de mi edad y no es extraño que la gente de mi edad tenga hijos (los tienen hasta los menores).
Esa chica fue bastante amiga mía hace ya algunos años. Ella era amiga de una novia que tuvo Caos. Era una chica guapa, pelo rizado y muy agradable. Nos hicimos amigos y cuando nos encontrábamos los sábados por la noche hablábamos, reíamos y lo pasábamos bien. O eso creo.
Cierto tiempo después empezaron a llegarme frases a través del viento. “Míralos que bien se llevan”. “Creo que ella se interesa por él”. “Serían una buena pareja”. Esas frases, que igual no deberían haber llegado a mis oídos se escuchaban a amigas suyas. Incluso a un amigo mío.
Un sábado cualquiera estábamos en un bar del centro de la ciudad cuando entre charla y charla, entre risa y risa, se le acercó un chaval. Aquella noche comenzó una relación que acabó en una boda y ahora en un embarazo.
Nunca supe si me sentía atraído por ella, más allá del género. Ella era una mujer y yo un hombre, y como mujer claro que me atraía. Pero nunca supe, o quise saber, si me atraía más allá de aquello que es lo normal. Nunca quise saber si sentía que ella podría ser lo que estaba buscando. Nunca quise plantearme esa pregunta que todos nos hacemos de vez en cuando en la vida: ¿es ella? Porque tenía miedo de sentir, tenía miedo de sufrir, en definitiva, tenía miedo de que mi corazón me pudiera llevar a lugares que aparté de mi vida desde la adolescencia. Un miedo que acontecimientos posteriores se han empeñado en demostrar que era justificado.
El día después de que esto ocurriera he estado con Amy. Nos hemos tomado una cerveza, hemos cenado algo y luego ha venido el informático. Adoro a esa chica. Incluso puede que más allá de lo que debería. Y tengo la sensación de que me comporto como un imbécil cada vez que estoy con ella. Y quiero que encuentre ya de una vez a aquel que se merece en su vida. Aunque solo sea para que ese minúsculo yo interno que se resiste a que sea mi amiga termine cediendo. Pero eso quizás es historia de otra noche.
Esta noche he querido recordar a esos rizos que quizás pudieron ser algo si hubiera llegado a no tener miedo de pensar en ello…